avatar
1321 Usuarios conectados
logo revista palermo
Lunes a Viernes de 09 a 15 hs. - Teléfonos (11):
4331-6514 - 4331-5627
Correo electrónico:
informacion@revistapalermo.com.ar
:: Usuarios Registrados ::

Registrarse
Olvido su contraseña?
hipódromo
hipódromo
   Carrera 7 HANDICAP URUGUAY

BOTAFOGO, el caballo del pueblo.
YATASTO, el crack Argentino.
LUNATICO, el pingo de Gardel.
FORLI, la leyenda.
MAT BOY, sin rivales.
CYLLENE, no tiene precio.
FITZCARRALDO.
INVASOR, el mejor caballo del planeta.
TELESCOPICO, el ultimo cuadruple coronado.
OLD MAN, Jefe de Raza.
BAYAKOA, una yegua unica.
LA MISSION, la mejor yegua de pista argentina.
LA MISSION, la mejor yegua de pista argentina.

Un día de octubre...

Mil y una vez se narró la historia de La Mission. Sin embargo, mantiene inalterable su frescura. Todo comenzó en la sierra de Balcarce, en el Haras Ojo de Agua, el 20 de octubre de 1937.
Iquem (Pulgarín), la nieta de Nesta (Galopin) y hermana e Barsac (Kendal) y Saint Emilion (Cyllene) -ganador del Nacional- y que en la reproducción había resultado ya la madre de Haut Brion (Congreve), tuvo una potranca alazana por el fabuloso Congreve (Copyright).
Con la nueva vida se iniciaba otro ciclo de ilusiones, las permanentes esperanzas que trae consigo el nacimiento de un SPC. La ilusión de un crack. Aquí se cumplió: La Mission, tal el nombre de la potranca, se convertiría con el tiempo en la mejor yegua de pista del turf nacional.
El año ‘39 había resultado netamente favorable para Ojo de Agua, con los grandes éxitos de Embrujo (Congreve), Bon Vin (Congreve) y la potranca Heil (Congreve). Era natural, entonces, que los remates se aguardaran con especial expectativa. Había, además, otra razón. Ojo de Agua debía pasar por la venta todos los hijos de Congreve, porque así lo establecía el contrato de arrendamiento del padrillo.
Esa del ‘39 fue la última subasta realizada por Ojo de Agua en su caballeriza de la calle Jorge Newbery. El lote de potrancas era notable. Dominaban el conjunto Belle Grille (Congreve) y La Mission. Aquélla se vendió a la caballeriza Los Patrios en 25.000 pesos; La Mission hizo 1000 pesos menos y la compró el stud La Cascada, de Julio y?Carlos?Perkins. También para La Cascada (Congreve) fue Judea, que luego sería compañera y vencedora en alguna ocasión de La Mission.
Precedida de gran fama, La Mission comenzó su campaña el 18 de mayo de 1940. Para esa fecha Judea también estaba en condiciones de debutar, pero su cuidador postergó el inicio para el clásico 25 de Mayo, de debutantes, que ganó fácilmente.
La inscripción de La Mission provocó un desbande. Sólo le salieron al paso su hermana paterna Fornarina y La Marlotte (Noirmoutiers). Pudo más la experiencia de Fornarina, que venció a La Mission por un cuerpo.
Como perdedora La Mission ganó el Clásico?Jorge Atucha, con Leguisamo, y tres semanas después venció en el Clásico General?Luis María Campos, ahora con Elías Antúnez en la montura. Ya se perfilaba como la segura ganadora de la Polla, su siguiente actuación.

En la Polla, sin contras.

En la Polla de Potrancas, para los entendidos y el público, La Mission no tenía contras. Los diarios de ese domingo 29 de julio de 1940, cuyos titulares principales estaban relacionados con la Segunda Guerra Mundial y se informaba acerca de bombardeos británicos contra objetivos militares alemanes, no le concedían la menor opción de éxito a las rivales de La Mission.
Sólo los aventureros, esos que siempre buscan la ilógica, habían apostado en contra de la potranca de Nicolás Berazategui. Para la mayoría, la única incógnita de esta Polla era dar con la segunda. Existía una enorme expectativa entre los espectadores, quienes no podían imaginar siquiera que La Mission llegaría luego tan alto.
Con la avidez habitual, el público esperó las cotizaciones. Las pizarras mostraron un abrumador favoritismo por parte de La Mission con 35.305 boletos a ganador y 7184 a placé. Irineo Leguisamo estaba en su montura y lentamente se encaminaba hacia el palo de la milla. Comenzaba el camino a la fama.
Las potrancas se acomodaron frente a las cintas. Las campanadas señalaron el instante decisivo. La salida causó sorpresa:?La Mission había quedado lejos, en la última posición.?En el pique, la favorita perdió bastante terreno. Con todo, Leguisamo no se preocupó. Buscó lentamente a la potranca y la hizo entrar en ritmo. Cierta inquietud cundió en las tribunas, cuando cubrieron 400 metros Recova?iba en primer lugar con un par de cuerpos sobre Madrona (Alan?Breck), a la que seguían Manolita (Parwiz) y Pantufla (Fogón), con La Mission en la retaguardia.
A partir de allí las distancias se estrecharon.?El grupo se hizo compacto y La Mission, por el lado exterior, comenzaba a recuperarse. El ritmo era vertiginoso y Leguisamo lo sabía.
Poco antes de finalizar el codo, Manolita se desprendió de Madrona yfue en procura de Recova la puntera, mientras Leguisamo seguía atentamente esta alternativa, aunque sin entrar en esa lucha.
Apenas entraron en la recta, el panorama cambió sustancialmente. Recova se entregó ante el avance de Manolita, en tanto La Mission, a los saltos como se dice, se colocaba a las patas de la nueva puntera cuando enfrentaban la primera tribuna. Con amplias brazadas dominadoras, La Mission no tardó en sacar limpiamente el pescuezo sobre Manolita. Los tramos finales resultaron un galope triunfal para la hija de Congreve.
El público ovacionó a La Mission en el regreso al pesaje y la victoria fue largamente festejada, hasta que en medio de vítores Leguisamo se perdió en las entrañas del comisariato. La Mission pagó 2,70 pesos a ganador, de una moneda que permitía, según los anuncios de los diarios, adquirir en Gath y Chaves un traje “de casimir forrado, con alpaca de lana y excelente entretela, en 53 pesos” y “una camisa de poplín egipcio, con cuello de broadway indeformable, en 6,90”.

En procura de la hazaña.

Tras el éxito de la Polla, no extrañó que con La Mission se intentará el éxito del Jockey Club. Es más, cuando se hicieron las especulaciones previas, la potranca de La Cascada resultaba la favorita amplia. Los aprontes habían convencido a los hombres del reloj y la garantía de Leguisamo en la conducción aseguraban las perspectivas de la potranca en los 2000 metros.
La Mission otra vez gran favorita; tuvo 61.474 ganadores y 20.039 placé. No extrañó que, poco después de la largada, tal su costumbre, tomara la delantera Zurrún (Congreve), el inesperado ganador de la Polla de Potrillos, mientras los restantes integraban un compacto conjunto.
Leguisamo inteligentemente enderezó a La Mission al ingresar en la recta y la proyectó por el lado exterior. El maestro la abrió ex profeso a su potranca y la lanzo en procura de los punteros. Otro tanto hizo Máximo Acosta con Vilaris (Picacero). También se adelantó Rommey. La Mssion tomó en seguida contacto con los primeros. La lucha estaba circunscripta a Rommey y Vilaris; aquél prevaleció en esa puja y La Mission fue en su busca.
En el límite de las tribunas generales y la especial los dos caballos estaban en una misma línea. La multitud respondía al estímulo de un final vibrante. Leguisamo no pegaba; sabía que era contraproducente con La Mission, que daba cuanto podía sin necesidad de requerimientos, como sucede con los grandes. En cambio, en jockey de Rommey recurrió a la fusta.
El final mostró a Leguisamo en su clásica postura, con un dominio estrecho aunque terminante de La Mission sobre Rommey. Medio pescuezo fue el margen. El lunes 3 de septiembre, al día siguiente del Jockey Club, los matutinos dieron un enorme despliegue a la victoria de la hija de Congreve. Nadie dejó de mencionar el excepcional trabajo de Leguisamo. Los éxitos de La Mission la hacían acreedora a los mejores elogios y candidata a conquistar las más importantes carreras. Ese lunes, la victoria de La Mission compartió la primera plana de los matutinos con el anuncio de que Londres y Berlín habían sido atacadas por aire, y que aquella soportó tres extensos bombardeos de la aviación alemana.
Para La Mission, el Nacional era la próxima instancia. Por eso no preocupó que Judea la venciera en el Gran Premio Selección, en lo que, para Nicolás Berazategui fue “un apronte favorable para el Nacional”.

Una potranca la mejor.

Y llegó el Nacional. Fue el 19 de septiembre, en Palermo, el mismo día en que Juan Manuel Fangio se adjudicaba la octava etapa del Gran Premio Internacional del Norte, con una ventaja de 1h39m sobre Daniel Musso en la general. El desarrollo y desenlace de este Derby pasó a la historia por ser una carrera en la que abundaron las sorpresas y sólo en los 50 ó 60 metros quedó aclarado el panorama.
En el pique, Sporting Doc (Parlanchín) ocasionó algunos inconvenientes, al irse de costado. Rápidamente Justiciero sacó ventajas, perseguido por el tordillo Pellizco (Strip the Willow) y Rommey, que asomaba por adentro. Hubo cambios a la altura de los 2000 metros; Justiciero no pudo mantener la vanguardia y Sporting Doc pasó al frente, asediado por Vilaris y Judea, ésta compañera de La Mission.
A esta altura la multitud, que había hecho favorita a La Mission, observaba con cierto recelo la posición de ésta, ubicada penúltima, aunque los conformaba la carrera de Judea, que estaba allí adelante para hostigar a los punteros. La misma Judea comenzó la recta con ventaja y sobre sus posiciones cargó Vilaris. Ambos eran dirigidos por jinetes considerados entre los mejores para correr de punta; Jacinto Sola en Judea y Máximo Acosta en Vilaris.
A todo esto comenzaba el avance de La Mission. En los 300 metros estaba a seis cuerpos de Judea y Vilaris; a cuatro de Pellizco y a tres de Rommey. Por los 200 m Judea reaccionó y superó a Vilaris, al tiempo que Pellizco era igualado por Rommey y La Mission respondía a las exigencias de Leguisamo. Cuando faltaban 60 metros, La Mission igualó a Judea y las dos potrancas de La Cascada terminaron la carrera en las primeras posiciones. Hubo tres cuartos de cuerpo a favor de La Mission, que así igualó la hazaña de Sierra Balcarce (Sandal) al obtener la Triple Corona.

Por la Cuádruple Corona

La fama era toda de La Mission. Nadie dudaba en considerarla como el mejor tres años de la generación, pero en el Carlos Pellegrini debía enfrentarse con los mayores. Por primera vez, La Mission no fue favorita. El público creyó más en Bon Vin, ganador en serie entre los mayores y que procedía de vencer en el Gran Premio de Honor, y en segundo término Romántico (Caboclo), éste con la monta de Leguisamo, quien por una cuestión de peso no pudo conducir a La Mission.
Máximo Acosta estuvo en la montura de la potranca en esa memorable tarde de noviembre de 1940. Para Nicolás Berazategui, La Mission era gran candidata, “La Mission siguió en perfectas condiciones, declaró. Hasta ahora demostró excelentes condiciones y no encuentro motivos para no pensar que volverá a ganar. Si no es llevada en los primeros lugares hasta promediar la carrera, considero que el cambio de monta no incidirá en el desempeño”.
Fue un domingo radiante. El mismo en que Boca Juniors venció a Vélez Sarsfield por 3 a 0 y el de la memorable goleada de Independiente a Racing por 7 a 0. Ya en carrera, el desarrollo se hizo con Hack Saw en la delantera seguido por Poseidón, Pellizco y La Mission, ésta por fuera. Luego iba Bon Vin, delante de Romántico.
A los 200 metros, Pellizco tomó la punta, seguido por Bon Vin. Al pasar frente al disco por primera vez, La Mission corría cuarta. La carrera se hizo lenta. En el codo de Dorrego hubo una variante:?Bon Vin pasó a la delantera aunque sin distanciarse de Pellizco. Ya el ritmo comenzaba a acelerarse.
Antes de la milla, Pellizco tomó nuevamente la punta. En el mismo tramo, La Mission inició un repentino ataque. El avance de la potranca fue decidido y la multitud expresó su inquietud. Había opiniones divergentes; unos sostenían que era suicida correrla así. Algunos suponían una táctica de Acosta, otros recordaban la intemperancia del jockey, demostrada en ocasiones anteriores.
Al pasar frente al palo de los 700 metros, La Mission superó a Bon Vin y cargó sobre Pellizco, que mantenía la vanguardia. Acosta recurrió en dos ocasiones al látigo y fue suficiente para que La Mission diera cuenta de Pellizco y se alejara por el lado exterior, ante el entusiasmo incontenible del público.
Hubo dos cuerpos en la meta en favor de la potranca de La Cascada sobre Pellizco, el que dejó tercero a varios cuerpos a Bon Vin. La Mission pagó 6,60 a ganador, el mayor dividendo de sus actuaciones como tres años. El delirio ganó las tribunas y aplaudió a rabiar a la heroína de una hazaña sin precedentes en la historia del turf argentino.

La Mission continuó su actuación durante otras dos temporadas y al cabo de ellas fue adquirida por el Haras de La Pomme en 30.000 pesos. Allí, en de La Pomme, luego de una actuación en la cría que no correspondió a lo hecho por la notable hija de Congreve en las pistas, murió el 13 de agosto de 1951. Aquellos noventa días que encerraron el tiempo de sus fantásticas conquistas la rescataron para la memoria popular, y es así como hoy cuando se recuerdan los grandes campeones de nuestro turf, el nombre de La Mission surge en el primer repaso. Para muchos fue la mejor yegua que se vio en las pistas argentinas.