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BOTAFOGO, el caballo del pueblo.
YATASTO, el crack Argentino.
LUNATICO, el pingo de Gardel.
FORLI, la leyenda.
MAT BOY, sin rivales.
CYLLENE, no tiene precio.
FITZCARRALDO.
INVASOR, el mejor caballo del planeta.
TELESCOPICO, el ultimo cuadruple coronado.
OLD MAN, Jefe de Raza.
BAYAKOA, una yegua unica.
LA MISSION, la mejor yegua de pista argentina.
LUNATICO, el pingo de Gardel.

Para el pueblo, durante cuatro años (1925-1929) y por varias décadas, no hubo otro como “Lunático”, que fue un discreto exponente de su raza, pero su patrón era nada menos que Carlos Gardel. Contrariamente a la creencia de muchos, “Lunático” —un alazán tostado, nacido en Buenos Aires el 25 de septiembre de 1922, hijo de “Saint Emilión” y “Golden Moon”)—, le hizo ganar buen dinero a su propietario, quien lo gastó generosamente apostando a otros corceles. Digo esto porque “Lunático” costó cinco mil pesos, dos mil al contado y el resto a los resultados, y ganó premios por $ 72.450.

Leguisamo y Gardel Carlos estaba en Montevideo, año 1921, y visitó el hipódromo de Maroñas. Allí, estaba trabajando el cuidador Francisco Maschio, quien le presentó al jockey Irineo Leguisamo. Pasaron unos años y, en 1925, se empecinó en tener su propio caballo contra la voluntad de Maschio. Por fin, en el Tattersal de Palermo pudo convencerlo y saltó la oferta por ese caballito de linda estampa, nacido en el haras “Ojo de Agua”, que debía reponerse de un golpe. Esta lesión, retornaría cada tanto en el futuro, convirtiéndolo en un animal irregular en su rendimiento.

Según el conocedor Francisco Rosende (en notas publicadas en el diario Tiempo Argentino durante el mes de junio de 1985) contra lo que muchos entendidos suponen, el primer stud de “Lunático” fue el “19 de abril”. La chaquetilla de las primeras carreras eran entonces naranja y verde a rayas horizontales,mangas y gorra verdes.

Puesto a punto, debutó el 26 de abril de 1925, tirada de 1.200 metros y la monta de “Legui”. Salió tercero, el placé fue de $ 5,20. El jueves 21 de mayo vuelve a presentarse para 1.500 metros, fue el favorito y ganó por el pescuezo dando sólo $ 2,65. El jueves 11 de junio, llegó la tercera presentación para ganadores de una o dos carreras, aquí salió segundo a medio pescuezo. Lo extraño, fue una revancha para sólo tres días más tarde, quería Maschio derrotar a su reciente vencedor, “Tagore”. Otra vez “Lunático” volvió a cruzar el disco en tercera posición, a tres cuerpos. El esfuerzo fue grande y más de diez meses estuvo fuera de las carreras.


Gardel con Lunático, en el haras Ascot (1930)


Pero el descanso fue buena terapia, porque en 1926 y sobre once lances, salió primero en cinco y tuvo dos segundos puestos. Para el debut de ese año, el 2 de mayo, cambió el color de chaquetilla y se mudó al stud de Maschio, “El Yeruá”, con los colores oro viejo y gorra lila. Sobre 1.700 metros fue tercero dando un placé de $ 5,10. El domingo 23 de mayo, pista barrosa sobre 1.800 metros, siempre con la conducción de Leguisamo, ganó de atropellada pagando $ 8,65 a ganador y 4,20 a placé. El domingo 6 de junio, se debía correr livianito y “Legui” andaba como simpre por los 60 kilos.

Por primera vez cambia el conductor, para esta tenida el elegido fue el rosarino Justino Batista. 2.800 metros y pista barrosa. Y vuelta al triunfo pagando $ 5,65 y 4,15. El domingo 20 de junio, nuevamente Irineo y fácil victoria sobre 3.000 metros. Esta vez $ 4,75 a ganador y placé de 2,90. Descanso por un mes y vuelta a la pista el domingo 18 de julio y dando once kilos de ventaja vuelve al triunfo pagando $ 4,85 y $ 3,55, respectivamente. El año lo terminó el 11 de noviembre, solamente cuatro animales y “Lunático” sale último, a seis cuerpos y medio, estaba fatigado.


Lunático, con su peón Eugenio Magnoni


En 1927, las exigencias fueron grandes, y las consecuencias también. Nada menos que 18 carreras disputó. No obstante, obtuvo cuatro triunfos, dos segundos puestos y cuatro terceros, con otros conductores aparte de Leguisamo: el rosarino,Félix T. Rodríguez, José Canal, Emilio Ruiz, Carlos Ferragut y Pedro Costa. La alegría grande fue su primera carrera de ese año, domingo 20 de febrero, 2.800 metros, sólo cinco participantes, “Lunático” uno de los menos jugados. Cuentan que Leguisamo estuvo inspirado y ganó por 3/4 de cuerpo y dando su mejor tiempo para la distancia. El sport: $ 31,70 a ganador y $ 10, 65 a placé. ¡Qué tal! El domingo 25 de diciembre, llegó el último triunfo del caballo de Gardel. Fue sobre 2.800 metros, con la monta del “Pulpo”, sólo cuatro anotados, pagó $ 6,95. En 1928, tuvo una sóla presentación y no pudo con el ganador, su único rival.

Con casi un año sin correr, lo llevaron a Maroñas, Uruguay, quizá para pasar inadvertido al público palermitano. Finalmente, decidieron que la despedida fuera en el Hipódromo Argentino de Palermo. Fue 9 de mayo de 1929, con Leguisamo, 2.200 metros y llegó tercero. Partitura de un tango, nunca grabado, en homenaje a Lunático.

Su performance total fueron 36 carreras, sólo una fuera de Palermo. Ganó 10. Fue segundo en 6. Tercero en 8. Cuarto en 6. Quinto en 1. Y no figuró en 5. Pasó a reproductor, pero ninguno de sus dos hijos fue destacado: “Reviro” y la yegüa “Mala entraña”. Hubo una extraña simbiosis entre Gardel, su hinchada y el heroico caballito. Seguramente si Carlos no lo hubiera comprado su trayectoria habría sido más breve y, posiblemente, poco recordada.

Se me ocurre que el caballo sabía de la calidad de su dueño y no lo quería desfraudar, porque dio todo, pese a no haber nacido con sangre de crack. También fantaseo que el halo de Gardel lo ayudó. El cantor tuvo otros ejemplares que no rindieron: “La pastora”, “Amargura”, “Cancionero”, “Theresa”, “Explotó”, “Mocoroa” y “Guitarrista”, pero el único que pareció importarle fue “Lunático”.

En 1935, una película esperaba a Carlos Gardel en Buenos Aires, que lamentablemente, no pudo concretar con su participación. Fue reemplazado por Juan Carlos Thorry y, posiblemente, retocaron su argumento original. Y, como el dinero manda, para aprovechar la “publicidad” de su trágica muerte, se filmó rápido, estrenándose a sólo cuarenta días del accidente de Medellín. Película olvidable, que sólo vale la pena nombrar porque en su título está el reconocimiento al protagonista de esta historia: “El caballo del pueblo”, claro: “Lunático”.

Fuente : Nestor Pinson.