El descendiente
de Angiolo le dio a Mamina su primer triunfo gradual.

La prueba estelar del viernes palermitano fue la 11ª, donde se enfrentaron
potrillos de 2 años, en distancia de 1.400 metros sobre la arena pesada. Allí
impuso condiciones el preparado por Miguel Cafere, que recién la semana pasada
abandonó el anonimato, y quedó tan bien después de aquel triunfo que su entorno
de profesionales decidió darle la oportunidad de demostrar su elevado concepto en
una contienda de jerarquía ¡Y vaya que supo responder!
Desde el momento en el que se ordenó la largada, el vistoso zaino salió en persecución
de He’s Cool, pisándole la sombra con la finalidad de no dejarlo
escapar. Antes de ingresar a la recta del desenlace, el conducido por Gustavo
Calvente se encimó hacia el vanguardista con una acción que daba indicios de
pasarlo de largo en cualquier momento, pues, se le veía entero y con una disposición
óptima que lo proyectaba como el vencedor, ratificándolo cuando al promediar
los 450 definitorios dio cuenta del puntero para comenzar a despedirse en
franca ganancia.
El nieto de Intérprete cruzó el espejo con 3 cuerpos de diferencia ante
Súper Agente, registrando crono legal de 1’24”28c, en lo que fue una
presentación que lo eleva como uno de los referentes de la generación.
Así, el nacido y criado en El Paraíso que fue retirado a último momento del
Clásico Santiago Luro (G2) por esas cosas del destino, cosechó su segunda
medalla dorada consecutiva luego de 3 participaciones, y por lo manifestado
esta tarde, a pesar de lo compacto del lote, nos permite inferir que le espera
un futuro prometedor.